La implantación de nuevas medidas para combatir el dopaje, especialmente ligadas al pasaporte sanguíneo, marcó un año en el que si bien no desaparecieron los tramposos al menos disminuyeron en un alto grado.
La aplicación del pasaporte, en el que se tienen en cuenta los valores biológicos de cada persona, ha permitido sancionar a varios deportistas, entre ellos el ciclista español Igor Astarloa, campeón mundial en 2003.
Otra medida que provocó una sonada polémica tuvo que ver con los controles sorpresa y la generalización de la obligación de informar de la localización en cada momento, en lo que muchos, entre ellos estrellas influyentes como los tenistas Rafael Nadal o Andy Murray, vieron un ataque a su intimidad.
«Uno de los principios de los controles antidopaje eficaces es el control sorpresa y el hecho de poder dar positivo los 365 días del año. La experiencia nos muestra que los deportistas que hacen trampa se dopan precisamente cuando saben que no serán controlados», justificó el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), John Fahey.
Después de escándalos en los últimos cursos como la descalificación del campeón Floyd Landis en 2006 o la eclosión de la eritropoyetina (EPO) de tipo Cera en 2008, el Tour de Francia quedó al margen de nuevos «terremotos», aunque el ciclismo volvió a verse salpicado por la controversia.
Esta vez Italia acaparó portadas, sobre todo con el positivo por EPO Cera de Danilo Di Luca en el Giro de Italia, donde quedó segundo, y la suspensión de dos años sin competir en el país transalpino dictada contra el español Alejandro Valverde, por su supuesta implicación en la Operación Puerto, el escándalo que estalló en 2006 alrededor del doctor español Eufemiano Fuentes.
Esa medida provocó que el corredor murciano no pudiera disputar el Tour de Francia, que incluía un breve paso por Italia.
Otro protagonista negativo del año fue el también italiano Davide Rebellin, plata en la prueba de ruta de los Juegos Olímpicos de 2008, que vio cómo le retiraban su presea tras dar positivo.
También «manchó» la competición en Beijing el campeón de los 1.500 metros, el atleta bahreiní de origen marroquí Rashid Ramzi, también desposeído de su metal. En ambos casos, la detección de EPO Cera estuvo detrás de la sanción.
El tenis se vio sacudido por otros casos de consumo de sustancias prohibidas, principalmente el del retirado estadounidense Andre Agassi, que reconoció en un libro haber dado positivo en un test de drogas en 1997 y que mintió a la ATP para evitar una sanción.
Por su parte, el francés Richard Gasquet, ex top ten del circuito masculino, dio positivo por cocaína, aunque en niveles bajos, y se defendió asegurando que la causa fue haber besado a una chica, que sí había consumido, en una discoteca de Miami. El Tribunal Arbitral del Deporte avaló su inocencia en diciembre.
También tuvo problemas por cocaína, que figura como producto prohibido por el Código Mundial Antidopaje durante la competición, el ciclista belga Tom Boonen, aunque en su caso de manera reincidente.
En el deporte latinoamericano, las víctimas más sonadas llegaron en el mundo del béisbol, donde el dominicano Manny Ramírez fue castigado tras dar positivo, mientras que se hizo público que su compatriota Alex Rodríguez (A-Rod) se dopó al menos durante tres años (2001-2003).
En España, las autoridades destaparon en noviembre una red alrededor del médico peruano Walter S. Viru Rodríguez, en la que se vio implicado el marchista andaluz Paquillo Fernández, que negó cualquier relación con el dopaje.
Por tercer año consecutivo, el «caso Marion Jones» volvió a arrastrar consecuencias y el Comité Olímpico Internacional (COI) reatribuyó por fin la mayoría de medallas ganadas en Sydney-2000 por la atleta californiana, que en 2007 admitió haber hecho trampas.
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sábado, 19 de diciembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
Adiós a la plata
El ciclista italiano Davide Rebellin, medallista de plata en la prueba de ruta de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, ya no podrá lucir más en su vitrina personal este trofeo. Resulta que el Comité Olímpico Internacional (COI), decidió este martes que debe devolver su medalla tras su positivo en una prueba antidopaje de EPO-CERA, el famoso estimulante sanguíneo de tercera generación que tanto daño ha hecho al ciclismo.
El Comité Olímpico Italiano (CONI), informó que recibió dicha notificación por parte del COI, por lo que Rebellin será despojado de la presea que obtuvo en el 2008, así como del diploma que se le entregó.
La sanción fue adoptada por el presidente de la Comisión Disciplinaria de la entidad, Thomas Bach, y por los integrantes de la misma, Gerhard Heiberg y Frank Fredericks.
Además, tendrá que devolver el premio de 110 mil dólares que recibió por parte del Comité Olímpico, y existe también la posibilidad de que el corredor pague una importante suma al equipo Serramenti PVC, por daños de imagen.
El español Samuel Sánchez fue quien ganó la prueba de carretera en Beijing, el suizo Fabian Cancellara culminó tercero y el ruso Alexander Kolobnev cuarto. Tras esta decisión, las medallas tendrían que repartirse nuevamente.
Rebellin se convirtió en profesional en 1992 y tenía en su récord 42 victorias. El pasado 29 de abril el CONI lo había suspendido de toda actividad deportiva debido al dopaje.
En su palmarés destacaban las victorias en la Clásica de San Sebastián, el Trofeo de los Escaladores, el Giro del Veneto, el Tour del Mediterráneo, el Tour de Haut-Var, la Tirreno-Adriático, la plata conseguida en la Copa del Mundo, la Flecha Valona, la París-Niza, el bronce del Campeonato italiano de fondo en carretera, entre otros.
Ahora muchos se preguntan si todos estos logros fueron ciertos. A mi sólo me queda el consuelo de que una vez más cayó un tramposo en el jamo y así el ciclismo continuó depurando sus filas. Ojala y la cacería de brujas desaparezca en un futuro no lejano.
El Comité Olímpico Italiano (CONI), informó que recibió dicha notificación por parte del COI, por lo que Rebellin será despojado de la presea que obtuvo en el 2008, así como del diploma que se le entregó.
La sanción fue adoptada por el presidente de la Comisión Disciplinaria de la entidad, Thomas Bach, y por los integrantes de la misma, Gerhard Heiberg y Frank Fredericks.
Además, tendrá que devolver el premio de 110 mil dólares que recibió por parte del Comité Olímpico, y existe también la posibilidad de que el corredor pague una importante suma al equipo Serramenti PVC, por daños de imagen.
El español Samuel Sánchez fue quien ganó la prueba de carretera en Beijing, el suizo Fabian Cancellara culminó tercero y el ruso Alexander Kolobnev cuarto. Tras esta decisión, las medallas tendrían que repartirse nuevamente.
Rebellin se convirtió en profesional en 1992 y tenía en su récord 42 victorias. El pasado 29 de abril el CONI lo había suspendido de toda actividad deportiva debido al dopaje.
En su palmarés destacaban las victorias en la Clásica de San Sebastián, el Trofeo de los Escaladores, el Giro del Veneto, el Tour del Mediterráneo, el Tour de Haut-Var, la Tirreno-Adriático, la plata conseguida en la Copa del Mundo, la Flecha Valona, la París-Niza, el bronce del Campeonato italiano de fondo en carretera, entre otros.
Ahora muchos se preguntan si todos estos logros fueron ciertos. A mi sólo me queda el consuelo de que una vez más cayó un tramposo en el jamo y así el ciclismo continuó depurando sus filas. Ojala y la cacería de brujas desaparezca en un futuro no lejano.
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